Hoy puedo hacer tu mundo con mis dedos si cierro los ojos. Podría adivinar tus cicatrices, cada rincón que hace tu piel en las curvas de media noche. Podría olerte e incluso podría conseguir que los pelos de tu nuca me hicieran cosquillas en la nariz mientras te aspiro.
Esta noche puedo adoptar tu mano que no está entre mi pecho solo. Puedo buscar tus pies - aunque no estén- con los míos, que aunque te encuentren, esta noche permanecerán fríos.
Puedo poner en pie tu mundo entero esta noche, si cierro los ojos
para ver mejor.